Corrección en un medio periodístico:

magicamps

la contrarreloj de cada noche (I)

Magí Camps Martín. Jefe de Edición de La Vanguardia

 

(Tomado de “Donde dice… Boletín de la Fundación del Español Urgente”)

 

Los rotativos son, por definición, imperfectos. La lucha contra el reloj moldea el trabajo periodístico en un medio de comunicación impreso de publicación diaria. El objetivo deseado es pretender la excelencia lingüística en todos sus textos, pero la dura realidad pone cada día las cosas en su sitio. Para afrontar la revisión gramatical y la edición de estilo de un periódico es necesario tener los pies en el suelo y tomar conciencia de la magnitud del reto.

 

En términos de producción hay que encontrar el justo equilibrio entre el número de personas destinadas a esta función y el conjunto de la redacción. Es evidente que con un equipo de correctores generosamente nutrido el resultado rozaría la perfección, pero ello sería económicamente inviable. Las noticias, los reportajes, las exclusivas, los artículos de opinión son, al fin, el producto que vende. A mayor calidad de contenidos, mejores ventas. Pero la calidad lingüística también computa, no tanto por su presencia como por su ausencia y, por tanto, de modo negativo. En un periodista la corrección gramatical se da por supuesta. Pero las prisas son traicioneras, para un periodista y para cualquiera. Y es de cajón que cualquier texto, aunque proceda de la mejor pluma, ha de ser revisado.

 

En condiciones óptimas debería pasar por tres fases de revisión: la lectura del autor; la de su superior, que ha de dar el visto bueno a los aspectos informativos y su enfoque, y la del corrector, que completa la revisión ortográfica y de estilo. Y aunque parezca mentira, se dan ocasiones en que ni el propio autor tiene tiempo de revisar su texto.

 

Según este esquema básico, el corrector se sitúa al final, justo antes de que el diario salga a la calle. Es decir, funciona a modo de puente: es el último responsable de la redacción y es el primer lector del diario. Como tal, su punto de vista es determinante, porque al situarse fuera del proceso informativo se encara al texto con una distancia que enriquece su labor. No está contaminado por los vaivenes que aquella información haya podido sufrir durante su elaboración y empieza la revisión justo por la última frase que ha escrito el autor: el título.

 

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Una respuesta to “Corrección en un medio periodístico:”

  1. Vero Says:

    ¡Uff!, cuánta verdad… Gracias por la información.

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